José de San Martín y la corriente procedente de Chile

La pacificación del sur del Virreinato Peruano permitió al Virrey del Perú la organización de dos expediciones sobre el reino de Chile en la que los regimientos realistas de Arequipa tuvieron su protagonismo junto a los batallones españolas de refuerzos. La primera expedición durante el gobierno del Virrey Abascal permitió la reconquista de Chile en la Batalla de Rancagua.
Tras el sorpresivo cruce de los Andes y el triunfo de las armas patriotas en la Batalla de Chacabuco, otra vez se recurrió al Virreinato peruano para salvar la monarquía y una segunda expedición realista parte en 1818 que lo intentó nuevamente en la batalla de Cancharayada, pero finalmente fue destruida por José de San Martin en la batalla de Maipú, lo que debilitó enormemente al Virreynato del Perú privandolo de sus mejores tropas.
Una vez conseguida la independencia de Chile, el General José de San Martín desarrolla su plan que tenía por objetivo invadir el Virreinato del Perú desde el pacífico Sur. Esta empresa en un principio sería financiada conjuntamente por los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de Chile. Debido a la situación de anarquía que se vivía entre Buenos Aires y las provincias, el gobierno bonaerense se ve dificultado para sostener la empresa. De esta manera, Buenos Aires solo aporta una parte del presupuesto necesario para la Expedición Libertadora del Perú, siendo casi la totalidad de los costos asumidos por el gobierno de Chile, al mando del Capitán General Bernardo O’Higgins. El gobierno de Chile determinó que el mando de la expedición recaería en el célebre Libertador José de San Martín y el mando de la escuadra en el marino escocés contratado Lord Thomas Alexander Cochrane.
Finalmente en 1820, San Martín y O’Higgins logran organizar la expedición que liberaría Perú de la Corona Española. Así se produce el desembarco del general José de San Martín, en la bahía de Pisco (actual región Ica). Los realistas no tenían una escuadra bien equipada, por lo que una expedición patriota por el Océano Pacífico era una causa de temor a los realistas. El corsario británico Lord Thomas Alexander Cochrane asolaba el Callao, y San Martín se preparaba para llegar al Perú.
El 21 de agosto de 1820, se embarcó el Ejército Unido en Valparaíso a bordo de 6 navíos, bajo bandera chilena. Contaba con un ejército de 4.118 efectivos de los cuales el 50% eran negros libertos. El 7 de septiembre la expedición libertadora estuvo frente a Paracas, en la bahía de Pisco en la actual región Ica en el Perú y el día 8 de septiembre de 1820, desembarca y ocupa Pisco. Desembarcado, San Martín dirigió una proclama a sus tropas y estableció un código de ética a sus tropas para el mejor comportamiento de las mismas durante la campaña que iba a iniciar. Un destacamento desembarcado tomó posiciones en Chincha.
El 14 de septiembre de 1820, el virrey del Perú, Capitán General Joaquín de la Pezuela, que había jurado cumplir la Constitución Liberal de 1812, por orden de Fernando VII, envió una carta a San Martín ofreciéndole entrar en negociaciones. El día 15, San Martín aceptó entrar en negociaciones. A partir del día 25 de septiembre, los patriotas y realistas entran en primeras negociaciones en lo que se ha denominado las Conferencias de Miraflores y que concluyeron el 4 de octubre sin llegar a ninguna conclusión.
El 21 de octubre de 1820 el General José de San Martín crea la bandera del Perú.

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