EL HOMBRE DE TELARMACHAY

En la cueva de Telarmachay de San Pedro de Cajas, departamento de Junín, la arqueóloga francesa Daniele Lavallèe ubicó en 1974 abundantes restos óseos y coprolitos (excrementos) de camélidos domesticados, adultos y tiernos.El pastoreo de camélidos se extendió por las punas altoandinas de Pasco, Huánuco y Ancash. Los habitantes que desarrollaron el pastoreo de llamas y alpacas se aseguraron, carne, lanas y huesos para la fabricación de instrumentos diversos. Además, fue muy importante el uso de las llamas como bestias de carga, para el traslado de productos a pisos ecológicos más bajos. Las relaciones de intercambio con pueblos de los valles contribuyó al enriquecimiento cultural de los hombres andinos.También se descubrieron en Telarmachay, antiguos hornos, tipo fogones donde empleaban piedras calientes así como fragmentos de carbón. Son las remotas evidencias del uso de las famosas pachamancas.

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