Descubren en Australia indicios de la vida más antigua en la Tierra

ROSA M. TRISTÁN
MADRID.- Los primeros organismos que poblaron la Tierra posiblemente surgieron 700 millones de años antes de lo que se pensaba hasta ahora. Así lo apuntan algunos restos de carbono localizados en un diamante que se extrajo en Jack Hills, en el oeste de Australia. Este material orgánico, según los científicos, podría estar asociados a plantas o bacterias muy primitivas.
Los científicos, según reconocen esta semana en su artículo de ‘Nature’, no pueden asegurar que el carbono 12 encontradas en los antiquísimos cristales confirme su hipótesis, si bien afirman que cuando aparece “generalmente está asociado a la vida orgánica”.
Si fuera así, la vida en el planeta habría aparecido hace unos 4.250 millones de años, sólo unos 400.000 años después de la formación de la propia Tierra. Ésta en un principio no era más que un amasijo de rocas cuyo interior se calentó y fundió el planeta. Con el tiempo, la corteza se enfrío.
Finalmente apareció la vida mediante un proceso en el que los científicos no se ponen de acuerdo: unos defienden que evolucionó desde la materia inerte, cuando el vapor de agua comenzó a condensarse, y otros sostienen que tiene un origen extraterrestre, con la llegada de algún meteorito que traía materia orgánica, como el que se encontró en el lago Tagish de Canadá.
En este trabajo, los investigadores de la Universidad de Curtin (Australia), dirigidos por el geólogo Alexander Nemchin, han estudiado 18 granos de un mineral cristalino llamado circón, que se confunde con los diamantes y es el más antiguo conocido en la Tierra.
Piezas diminutas
Son piezas diminutas, de 0,3 milímetros, que se encontraron en 1983. En concreto, los investigadores analizaban 22 inclusiones de grafito y diamante en los circones cuando comprobaron que tenían unas concentraciones inusuales de un carbono ligerose suele estar relacionado con la vida.
“Creemos que es el depósito de carbono más viejo descubierto. Hasta ahora la evidencia científica dice que la vida comenzó hace al menos 3.500 millones de años con organismos unicelulares que no necesitaban oxígeno; quizás estos valores de carbono son un marcador químico de que había actividad biológica 700 millones de años antes”, ha declarado Alexander Nemchin.
Ello significaría que la vida surgió mucho antes del bombardeo de meteoritos sobre el planeta, hace 3.800 millones de años, lo que invalida la hipótesis de la llegada de fuera de la Tierra.
Sin embargo, son muchas las dudas que rodean estas conclusiones. El propio Martin J. Whitehouse, coautor del trabajo, reconoce que hay otros procesos no biológicos que generan isótopos de carbono 12, aunque la fotosíntesis es el más común. “Si fuera indicio de la vida se habría formado en la superficie y algún fenómeno lo habría llevado 150 o 220 kilómetros hacia abajo”, afirma Whitehouse. Es decir, la corteza terrestre habría sido poco estable, algo muy discutido en la comunidad científica.
En Reino Unido, el profesor Minik Rosing, quien descubrió en Groenlandia la prueba más antigua de vida terrestre, de hace 3.700 millones de años, mostraba ayer su escepticismo en declaraciones a la BBC. Recordaba que en su caso se halló una secuencia completa de rastros químicos en las rocas, no en cristales aislados. “En mi opinión no se trata de vida, si de un proceso similar al que ocurre en el motor de un coche”, asegura Rosing.
Si el carbono vino en meteoritos, que es la otra posibilidad que sugiere el equipo de Nemchin, significaría, según Rosing, teorías previas sobres los circones no son válidas. “Entonces es que no sabemos nada”, ironizaba ayer.
En España, Jesús Martínez Frías, investigador del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), calificaba ayer el hallazgo de importante, pero con algunas precisiones: “Probablemente el próximo paso será intentar verificar, de manera inequívoca, la procedencia del carbono, aplicando otras técnicas mineralógicas y geoquímicas. En mi opinión, en éste, como en muchos otros estudios sobre el origen de la vida, es crucial diferenciar y aplicar apropiadamente los conceptos de geomarcador y biomarcador, algo que no siempre está claro”.
Martínez Frías recordaba también que en estos circones hay unas fracturas por las que puede haber habido contaminación externa de carbono. «En miles de millones de años se han producido procesos geológicos y biológicos solapados, por ello es importante tener biomarcadores que certifiquen que hubo realmente vida y que no se tienen aún».
Por su parte, el catedrático de la Universidad de Valladolid Fernando Rull, mantiene una opinión similar a la de Martínez Frías, pero con algunas discrepancias: “Coincido con buena parte de los autores, no se puede asegurar que esa materia carbonosa (cristalizada como diamante o como grafito) sea de origen biogénico, a pesar de que la fracción isotópica ligera encontrada sea consistente con esa idea. De hecho también había que matizar en esas relaciones isotópicas que se pueden considerar más bien geomaracadores, que biomarcadores.
“Tampoco descartaría un origen meteorítico de ese carbón”, añade. “Lo que no creo posible es una contaminación por el sistema de pulido ya que estos investigadores seguramente han tenido en cuenta dicha posibilidad”.
fuente: elmundo.es

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