Hallan un tumba similar a la del Señor de Sipán en Lambayeque

Restos con 1.700 años de antigüedad fueron encontrados en la zona de Úcupe. Equipo es dirigido por un investigador canadiense y lo integra hijo del arqueólogo Walter Alva, descubridor de las tumbas del Señor de Sipán
Durante las dos últimas semanas, la paciencia del investigador canadiense Steve Bourget había empezado a agotarse. Con el apoyo de su equipo de especialistas, entre ellos varios arqueólogos peruanos, las diversas excavaciones científicas realizadas en el complejo arqueológico de Úcupe no habían obtenido resultados halagüeños.
“A la tercera va la vencida”, se dijo para sí en varias oportunidades el investigador y, efectivamente, así fue.

Una emoción indescriptible se apoderó de cada uno de los integrantes del equipo de investigadores, entre ellos el joven arqueólogo Bruno Alva Meneses, quien hizo volar su imaginación al punto que revivía el momento similar que experimentó su padre Walter Alva, dos décadas atrás, cuando descubrió la fastuosa tumba del Señor de Sipán, en el poblado de Huaca Rajada.
Frente a sus ojos y el de todos sus compañeros de equipo de investigación, en el sector noreste de la huaca Pepe Quiñones –bautizada así porque un lugareño vivió casi toda su vida a un costado de la pirámide de 25 metros de altura– un nuevo personaje de la élite mochica empezaba a ver la luz 1.700 años después de haber sido enterrado.
A Bourget y al joven Alva Meneses algo les parecía familiar. Tal como sucedió con el Señor de Sipán, un sarcófago de madera y sus respectivas amarras de cobre empezaban a develar el misterio: se trataba de un gobernante perteneciente a la élite y que habría vivido casi en la misma época de Sipán aunque en dominios diferentes, es decir en un valle ubicado en otra cuenca hidrográfica.
Mientras avanzaban las excavaciones, surgían inéditos objetos: coronas, porras de casi dos metros de alto, enormes orejeras y narigueras. Asimismo brazaletes, varas de mando y pectorales compuestos por diminutas placas metálicas hicieron su aparición para señalar que en lo que hoy es el distrito de Lagunas también gobernó un poderoso señor.
Fue entonces cuando Steve Bourget, en su condición de director del proyecto, rápidamente, y dada la magnitud del hallazgo, solicitó a las autoridades que se brinde una permanente vigilancia policial para evitar la presencia de profanadores de tumbas, muy frecuentes en la zona.
Consciente de la importancia y valor de los objetos, el arqueólogo canadiense dispuso que dos preciosas joyas confeccionadas en oro fueran llevadas al Museo Tumbas Reales de Sipán de Lambayeque, donde son sometidas a un proceso de conservación y restauración.
Se conoce que las máscaras que cubrían el rostro, así como la cerámica y partes del tocado principal del personaje fueron retiradas durante los últimos días para evitar su deterioro.
En la parte más profunda de la tumba se hallaron ofrendas de cerámica y de otros materiales de metal y restos óseos, mientras que en los alrededores se han hallado huesos de llamas que habrían sido sacrificadas durante el funeral del personaje descubierto.
Por el momento, el propio Bourget se encarga de plasmar en dibujos cada detalle del hallazgo, mientras una cuadrilla de obreros –a pocos metros de la tumba principal– continúa las labores de excavación, pues se tienen evidencias de la existencia de otra tumba, que pertenecería a un guerrero o a un sacerdote que reinó con el Señor de Úcupe.
Los responsables del proyecto todavía prefieren mantener en reserva otros detalles del hallazgo, los mismos que darán a conocer dentro de algunos días a la prensa. Mientras tanto no salen de su asombro por haber encontrado la tumba intacta, pese a que la zona de Rafan, Cayaltí, Zaña y el mismo Úcupe han sido los lugares más destruidos por los huaqueros.
La noticia del descubrimiento todavía no ha sido difundida entre los estudiosos lambayecanos, pero sí en la Municipalidad Distrital de Lagunas, cuyo alcalde, Milton Pejerrey Manzanares, llegó ayer hasta la zona arqueológica para conocer detalles del hecho que podría convertirse en el hallazgo de la década.
Dada la magnitud de lo ocurrido y de acuerdo con lo que informó el arqueólogo Bourget, ya se han iniciado gestiones urgentes para dotar de mayores medidas de seguridad a la zona, de modo que pueda evitarse los saqueos, informaron fuentes edilicias que pidieron mantener su nombre en reserva. También se realizan otras gestiones ante el Gobierno para la pronta construcción de un museo de sitio en el cual se puedan exhibir los restos y las joyas del nuevo gobernante mochica.
Pobladores del sector Víctor Ramírez, en los alrededores del complejo arqueológico, se mostraron entusiastas con el descubrimiento, no solo por su importancia histórica sino porque ha generado empleo entre los lugareños y porque consideran que creará más oportunidades de trabajo con el incremento del turismo hacia Úcupe.
Las labores de excavación se iniciaron aproximadamente hace un mes en una zona arqueológica rodeada por comuneros dedicados a la agricultura y ganadería.
Para llegar a la zona, es necesario recorrer unos 40 kilómetros hacia el sur de Chiclayo y luego seguir por una pequeña trocha carrozable ubicada a unos tres kilómetros de la Panamericana Norte.

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