LA BELLEZA

Quizás la sensación más cercana a la felicidad se produzca al contemplar la belleza. Los filósofos de la antigüedad ya la buscaban. Lo hicieron desde todos lo puntos de vista, y aún hoy siguen buscando. Es como la felicidad, parece que no tiene fin. Para muchos, la belleza es la única búsqueda de la vida, tal vez, porque se dan cuenta de la sensación que produce. Pero la belleza es difícil de encontrar, pues, está relacionado más con la relación coherente de perspectivas internas que dependen más del desarrollo interno de comprender las emociones externas. Se basa en el desarrollo de una sensibilidad extraña, independiente de la educación cultural. La erudición y la comprensión de la estética no se corresponde con una verdadera sensación de la belleza. Para sentir la belleza es indispensable tener esa sensibilidad etérea y fascinante. A la felicidad le ocurre lo mismo. La sensación que produce no puede educarse, sino que se basa en un crecimiento interno. Reconocerse en el espejo (cualidad que no es sólo del ser humano) no basta para ser humano. Hay que ver más allá del reflejo. Y eso, sólo está al alcance de determinadas miradas.

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